Narra Aurora. Luego seguí hablando. —Así que cuando tomaste mi trasero, me congele, pero no a causa de ti—le expliqué—.Puedes ver las viejas marcas, pero las heridas en mi alma son mucho peores. Mi padre me tocaba Dylan y cada vez que lo hacía, me pegaba porque decía que todo era culpa mía. He empezado a entender que en realidad no estaba lastimandome mí; estaba azotando a sus propios demonios—añadí. Dejé caer mi vestido y me senté de nuevo en mi sillón reclinable, mi rostro todavía sonrojado por la vergüenza—. Cuando platique con mi hermana le pregunte si había sido abusada por él y descubrí que no. No comprendo muchas cosas, entre ellas: por qué él me maltrato de esa manera o que lo detuvo para no hacer lo mismo con Gema. Aunque estoy feliz de que ella no haya pasado por eso, yo soy

