ETERNO|CAPITULO 56

2620 Palabras

ROMA, ITALIA Gabriella permanecía sobre el pecho de su marido. Su cabeza bajaba y subía debido a que estaba acostada sobre su corazón. Tenía el vestido levantado. Sus pechos expuestos a su piel y la mano de Luca sobre su espalda mientras ella luchaba por no quedarse dormida en ese lugar tan cómodo. Sus piernas se habían hecho gelatina y aunque aún no lo sabía, tendría moretones, grandes moretones en sus piernas hechos por las fieras manos de Maurizio que la agarraron sin piedad. La había movido como quiso, la penetró como quiso y sobre todo, la puso al borde del llanto mientras su interior se colapsaba antes las embestidas salvajes que le había propinado. Cuando el cuarto orgasmo del encuentro la sacudió, pensó que no podría levantarse, así que se quedó allí, encima de él, buscando

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