VERONA, ITALIA. Vino. Galletas. Café. Mascarpone. —¿Está segura que el vino le irá bien? —Si, estoy segura. Sé usar la cocina con libertad, no tengo problemas—dijo Gabriella mientras preparaba los ingredientes para hacer su deseado tiramisú. Las cocineras le habían dejado la cocina a disposición pero dudaban de que fuera buena dentro pues usualmente las señoras de la casa nunca solían meterse a las cocinas y cuando lo hacían, había bomberos que llamar. Las mujeres asintieron y decidieron dejarle la hermosa cocina perfectamente equipada y limpia a la mujer mientras ellas disfrutaban de su ansiado día libre. Era un buen día para ir a la ciudad y hacer el mercado así que cuando Gabriella les dijo que ella cocinaría ese día las mujeres enloquecieron de felicidad aunque hubo unos t

