as luces blancas iluminaban el hexágono, las voces del público se hacían un solo coro y el nombre de guerra de Ezra era ovacionado retumbando por todo el lugar "¡Cerbero!,¡Cerbero!" en la cabeza de Ezra solo se escuchaba un grito "Prinsecita, prinsecita", cerró los ojos por que una gota de sudor llegaba a uno de ellos y le nublaba la vista, estaba adolorido y la adrenalina del momento no lo dejaban identificar los golpes. Ezra siguió peleando, su futuro, ese futuro que había soñado con Paúl cada noche se estaba esfumando en cada caída que su rival le propinaba. Se vio en la lona y las voces de los réferis se hacían escuchar mientras el público volvía a enloquecer, estaba casi inconsciente y a lo lejos muy lejos podía escuchar el conteo, "A la una, a las dos", en el medio del caos de su men
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


