Tomé varias respiraciones profundas antes de siquiera pensar en abrir los ojos. Mis manos temblaban y se sentían adormecidas por los amarres que en ellas había. Sentía como mis cienes palpitaban y un nudo se formaba en mi garganta. Sabía que estaba en peligro, pero en sólo dos cosas podía pensar: en que Jacob estuviera en un vuelo hacia Doncaster y Kyle alcanzando a escapar. Sinceramente, no me importaba mucho lo que sucediera conmigo porque en pocas palabras había alcanzado la mayor parte de las cosas que alguna vez ansié. Y entre esas estaba el amor de Jacob. —Abre los ojos —ordenaron y sentí como impactaba en el suelo. El hombre había golpeado la silla para que cayera de frente. Mi rostro ardió y gimoteé sintiendo la sangre espesa en mi boca. Poco a poco comencé a abrir los párpados

