— ¿En serio? — cuestioné poniendo una mano en mi cintura. — Esto es estúpido. Jacob. — No lo es, Oliver — gruñó él, en respuesta. — ¡Pero sabes que soy homosexual! — ¡Dejaste que te tocara! — Por si no recordabas, por algo soy gay — suspiré —. Las mujeres no me provocan nada. — Pe— pero... — comenzó. — Sólo... cállate — dije mientras abría mis brazos — Y bésame ahora, que puedes. Rodó los ojos y se acercó a grandes zancadas hasta donde estaba situado. Llevaba tratando de hablar con Thomas tres días seguidos, pero él siempre me rechazaba en su trabajo, o donde se encontrará. Emily, había sido la que me había ayudado pidiendo una cita en su nombre, y así él no sospecharía nada. El plan dio resultados cuando él gustoso aceptó ver a su hermana; pero Oops, no era ella, era yo. — Te odi

