XXII

2610 Palabras

—¿Qué quieres? Estoy parada fuera de mi carro, recargada y con los brazos cruzados para ocultar el temblor en mis manos (de todo mi cuerpo, más bien) mientras se acerca. Lo que no puedo ocultar es el temblor en mi voz, al menos no tan rápido como él lo hace cuando me ofrece una pregunta como respuesta. —¿Leíste mi correo? —sus ojos estudian todas mis reacciones midiéndome. ¿Qué tan susceptible estoy? ¿Qué tan fácil será hablar conmigo? —Te llegó la notificación de que así fue —espeto después de soltar un desdeñoso bufido. —¿Podemos hablar dentro? —apunta hacia mi casa con un gesto de su cabeza. —No, no podemos hablar —me limito a decir antes de perder los estribos y explotar con todo el enojo e indignación que siento—. ¡Qué carajo hacías conmigo Alejandro! ¿Por qué estar conmigo?

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR