Estoy aquí haciéndole caso a Alex, aunque Raúl no lo sepa. Acomodo papeles pendientes sobre mi escritorio pero en realidad solo estoy perdiendo el tiempo, esperando a papá. Cuando se aparece no me pregunta donde he estado, no me pregunta si estoy bien. No quiere provocarme, porque sabe que le contestaría. Él hace un rápido chequeo de mí y antes de que pueda empezar a hablar yo le explico. —Me gusta mi trabajo, lo que he venido conociendo de la empresa, las relaciones que he formado. No lo voy a abandonar Él solo asiente con la cabeza. —Me voy a ir de casa —continúo. Un rápido destello de dolor cruza por su mirada y me apresuro a terminar de hablar—, me voy a mudar a mi casa en cuanto estén listas las reparaciones y pueda hacerlo. Así que estos últimos meses regresaré a tu casa. Tal ve

