- Es una locura, ¿no es así? – Dijo Luciano con la mirada fija en las camionetas de policía que estaban en frente de nosotros. Estábamos justo donde empieza el bosque que lleva a Hades, a unos pocos metros de la estación de tren, donde tres años atrás nos bajamos aterrados de lo que iba a venir y nos sorprendimos al ver lo mucho que este lugar había cambiado. Antes estaba desolado, solo se escuchaba el sonido de los animales, de las hojas que se movían y el viento, pero ahora la entrada al bosque estaba repleta de policías que iban y venían, así también reporteros, camarógrafos y centenares de curiosos, al parecer el misterio atrae el turismo. - Ya nada es igual. – Acaricié con mis dedos el anillo que tenía en mi dedo angular, ese mismo que me dio Jason la noche en que terminó conmigo. Se

