『 1 mes después 』 Estamos sentados en Doral Beach, que es un centro de ginecobstetricia y paternidad, esperando que Bruno nos llame para ver si es posible ver el sexo de los bebés, que hace un par de días, comencé a sentir. “¡Señora De la Croix!” escucho que llaman y nos ponemos de pie con Luciano. —¡Así que tú eres el afortunado! —exclama sonriente Bruno, tendiéndole la mano a mi esposo— ¡Wow, esos pequeñitos si que han crecido! —dice divertido mirándome la panza. —Un gusto doctor Compagnon. —saluda Luciano y Bruno le alza una ceja. —Dime Bruno, eres el esposo de mi amiga, por lo tanto, eres mi amigo. —manifiesta. Luciano asiente y le sonríe. —¿Cómo te has sentido querida Amber? —Me pregunta, mientras revisa la ficha en su computador. —Desde hace unos días los comencé a se

