El tiempo se detiene. Mis manos cubren mi boca de forma instantánea por la emoción. Mis ojos se llenan de lágrimas y me pierdo en esa mirada gris que cambió mi vida por completo, mientras me sonríe ampliamente. Todo sucede en cámara lenta, mientras Luciano abre la cajita, veo a mis padres de soslayo aplaudir y a mi madre dar saltitos de la emoción. Los comensales de las otras mesas miran la escena sin disimulo, a la expectativa de lo que va a suceder en los próximos minutos. La cajita se termina de abrir y observo el hermoso anillo que hay dentro, con un solitario diamante que me hace un guiño con su resplandor. —Hermosa mía, ¿Quisieras unir tu vida a la mía, hasta que la muerte nos separe? —dice un tanto nervioso, aunque no es para menos, yo siento que me tiembla el cuerpo complet

