Estaba angustiada, no podía calmar sus nervios por más que quisiera... Ya habían pasado quince días desde que Ryan le pidió matrimonio. Tenía la idea de su vestido, lo mandaría a confeccionar con uno de los mejores diseñadores de Estados Unidos, era hermoso. Y el traje de Ryan era espectacular. No quería dramas, quería perfección. Un viernes por la mañana salió con Jessica y con su madre a buscar todo lo relacionado con la boda. Nadie le quitaría que fuera tal como lo soñaba. Así que fueron al taller de una diseñadora muy conocida: Carolina Herrera. Era la más recomendada e ideal para crearlo tal como Adele lo deseaba. Cuando estuvieron allí, la asistente les recibió con una sonrisa y les pidió que esperaran unos minutos. Ellas se sentaron en la sala de espera mientras Carolina se desoc

