El miedo reinaba, la angustia la perturbaba día y noche con las pesadillas. Adele ya no podía dormir tranquila pensando en que la vida de su hija corría peligro. Para Adele lo más importante era la familia y si era necesario que ella diera su vida en el proceso, lo haría por salvarlos a ellos. Adele quería estar soñando, prefería que toda esa situación de mierda que estaban viviendo fuera una pesadilla pero cada vez el dolor se hacía más latente, haciéndole ver que era real. A Adele se le entumeció el cuerpo, no sentía nada debajo del cuello. Ryan le preguntó si se sentía bien, la respuesta era evidente. Ella no estaba bien, no podía mentir al respecto. —Me gustaría decirte que todo estará bien pero esto parece una película de terror —susurró Ryan a la vez que abrazaba a su esposa. —

