Anica contemplo con envidia a la chica de rubios cabellos. Ella no era rubia. Estaba en el otro extremo de esa moneda. Sus cabellos, tan rojos como las llamas vivas del fuego, piel blanca pero no en exceso. Después de todo, Emma lo era aun más. Mas pálida que ella. Mas hermosa… porque… ¿de otro modo... por que Drew la hubiera elegido sino? No comprendía. ¿Por qué sentía que moría? ¿Por qué verla le rompía el corazón? Porque Anica pensaba en Drew, y esperaba que el pensara en ella de la misma manera. Aquel chico que observo toda su vida desde lejos deseando hablarle, y escuchándolo solo hablar. Ver lo amable que era con las personas, la habia cautivado, y la habia llenado de muchas formas, y ver lo guapo que era, la enamoro. Y como el cielo azul se quedaba corto a lado de la mirada p

