Adara
Mis ojos se desvían sin querer en dirección al campo de fútbol de la universidad, Wendy se mantiene a mi lado tranquila mientras busco a Cody con la mirada, parpadeo un momento confusa al divisarlo, asegurandome que de verdad sea el, respiro hondo para calmar un poco mi enojo mientras le doy una rápido mirada a Wendy.
Quien está muy clara de que ese si es su hermano y de lo que esta haciendo.
Mis pasos se mueven con furia hacia el sin poder creer que de verdad esté haciéndome esto, después de tanto luchar porque le diera una oportunidad para conquistarme.
Luego de esperar que terminara de besar a la porrista me acerco lo suficiente para que me vea, allí me doy cuenta que no había notado mi presencia hasta ahora.
Su reacción es tal cual como la esperaba, sus ojos se abren con fuerza y su rostro palidece, claro que sabe su error, y me molesta que aún sabiendo cuanto eso nos afectaría, decidió seguirlo.
— Creo que no tienes nada que explicar, todo es bastante claro.
— Por favor Adara perdóname —súplica — no quiero que tengas una mal imagen de mi.
— Lástima, ya es demasiado tarde.
Me alejo con pasos brusco y siento como él me jala del brazo.
Volteo y con mucha fuerza y llena de rabia le doy una bofetada.
Pone su mano en la mejilla y me ve con una cara de impacto sin embargo él solo guarda silencio y veo como sus ojos se ponen llorosos.
— ¡Vámonos Wendy! la tomo de la mano y comienzo a caminar más rápido.
— ¡Tranquila! esto va a pasar aunque creo que a tu hermano no le va a gustar saber esto.
Él conoce sus amigos de seguro ya sabrá cómo es Cody
— Ya no quiero hablar de eso y no toquemos ese tema, menos en casa.
— Está bien como tú digas —me dice yo tratando de calmarme.
Volteo la mirada y me doy cuenta que Noah ha visto todo.
Seguro pensara que soy una arrogante.
Tratare de olvidar todo este tema.
Mañana me toca asesorías con él, lo bueno es que ya no tengo límites.
(...)
Al día siguiente.
Llego temprano a la universidad para poder ver a Noa y así distraerme un poco con sus clases hasta olvide algo de mi vida.
— Hola — saludo sentandome a su lado.
Sus ojos me escudriñan por unos minutos hasta poder responder.
—¿Estas bien? —cuestiona seriamente.
Asiento tratando de restarle importancia al asunto, sin embargo no lo logro del todo.
—¿Vamos a la biblioteca? —pregunto señalando el edificio, su ceño se frunce de inmediato y no puedo evitar pensar que talvez lo olvidó.
— ¿Para que?
— Para las tutorías. — se sorprende.
¿Para qué más?
— Ohh, vale. Vamos.
Termina levantándose. Lo sigo en silencio hasta la biblioteca donde mis pensamientos están dispersos, han pasado tantas cosas últimamente que parece que no tengo descanso alguno, por lo menos las pesadillas han desaparecido, por esa parte me alivia.
Sin embargo hay cosas que no desaparecen, los recuerdos, el miedo al salir, la incertidumbre de no saber si confiar o no en las personas, porque todos en algún momento somos malos en la historia de alguien, ya sea de forma voluntaria o involuntaria, porque no se sabe en qué momento nuestra propia consciencia nos falle.
—¿Segura que estas bien? —pregunta otra vez preocupado.
Asiento sin querer decir nada al respecto y el respeta mi decisión, porque a veces lo mejor es callar y seguir, de nada me vale ponerme a llorar, además que quiero descubrir un poco más de lo que esconde Noah, el aura de misterio que lo envuelve es muy atrayente, la mayoría de las chicas lo notan y poco se habla de ello, es como si algo de el evitara que la gente se acercara.
Es algo raro, a la vez es intenso, porque aparte del accidente donde su hermana murió, no me ha contado nada más, nada de peso de lo cual pueda decir el porque la gente se aleja de él.
—Bien, empecemos.
Digo una vez estamos sentados, saco mis libretas con tranquilidad y así pasamos parte de la tarde estudiando, debo decir que noah no es mal maestro, al contrario me ayuda bastante con cualquier duda que tenga, es extraño que a simple vista no parezca un chico estudioso, pero que en estos casos pueda conocer otra faceta de el, que claramente no conocen muchas personas.
Eso es lo más hermoso de conocer personas, estudiar sus diferentes facetas, reacciones y expresiones, porque cada uno muestra un lado diferente de la moneda con cada persona, por ejemplo, mi hermano, conmigo puede mostrar su lado juguetón, protección y leal, pero en una relación amorosa, o cuando esta enamorado, es una persona completamente diferente.
Creo todos somos así, diferentes con las personas correctas, porque hay casos en los que nos cerramos al punto de que es difícil que volvamos a abrirnos.
Miro la hora en mi celular y me doy cuenta que ya es tarde, son las seis de la tarde.
—Ya debo irme, mi mejor amiga me está esperando.
Tomo mis cosas rápidamente pero siento como uno de mis libros cae.
Noah se agacha para ayudarme pero ya es tarde, yo también lo hago y casi chocamos, elevo mi mirada hacia el y sus ojos azules chocan con los míos, mi respiración se acelera al ver como baja sus ojos a mis labios, de repente unas ganas incesantes de besarlo llegan a mi, mis ojos van de los suyos a su boca, deseando cada vez más esa unión, sin embargo solo el puede decidir el destino final de esto.
Segundos tan deseados, son inevitables y el acerca sus labios a los míos, besandome.
Siento su calidez y la suavidad de su boca en la mía.
Termina y me ve a los ojos, como si me deseara aun más de lo que yo a él en estos momentos.
No levantamos él solo sonríe y no me dice ni una sola palabra.
Creo que me he sonrojado y no he me dado cuenta, él pone el libro en mi mano.
—Nos vemos después — levanta la comisura del labio y se va.
Creo que voy a morir de pánico con lo que acaba de pasar.
Definitivamente ya olvide lo que hizo Cody y después de tanta rabia enojo ahora simplemente me da igual.
Salgo de la biblioteca y Busco a Wendy en el estacionamiento.
— Oye amiga ¿Estás bien? — te veo roja como un tomate.
— ¡Si tú supieras lo que acaba de pasar! pero no puedo decírtelo aquí, te cuento en casa — susurro apurada y nos dirigimos a mi auto.
Dylan y Cody hoy saldrán a las 7:00 porque tengo un examen Así que nosotras Nos iremos solas.
Nos vemos al auto y Wendy empienza a conducir.
— Oye tal vez lo de mi hermano fue algo muy feo y reconozco que no tocaremos ese tema en casa pero creo que ahora que estamos solas es el momento para que lo hablemos ¿no crees?
— La verdad, eso ya no es tan importante, después de todo, tu hermano la cagó y para eso no hay vuelta atrás.
— Eso lo tengo muy claro amiga en realidad él se lo merecía podría ser mi hermano pero esa cachetada era lo menos que podía recibir.
— Sí es cierto yo tuve mucho tiempo respeto por él, así que no hay una forma de que vuelva a tener algo más conmigo.
— Hoy estuviste toda la tarde con Noah así que tienes que contarme que paso, sobre todo, que eres una chica completamente soltera— me dice en un tono picaron.
— Fuimos a la biblioteca y me explico todo por el momento justo antes de irnos se me cayó un libro y no vas a creer lo que paso...
— ¿Qué pasó? tienes que decirme ahora— se intriga desesperadamente.
— No... no sé si decirte— tartamudeo un poco y me río.
—¡Habla ya! que la espera me perjudica.
— Nos besamos —digo sin más preámbulos.
— ¡Que! ¡no lo puedo creer! el chico más lindo de la universidad y el odioso y misterioso, eso sí que parece un chiste.
— Sí yo tampoco lo puedo creer.
— Pero no le digamos a nadie, creo que lo mejor es que esto es un secreto para que codino sienta que tiene argumentos contra ti por lo que hizo.
—Nada que lo que él diga justifica sus acciones y además yo estoy libre qué no puede reclamarme por nada.
—Tienes razón pero es mejor quedarnos calladas, los hombres siempre ganan cuando se trata de hablar mal de las mujeres dudo mucho que lo haga pero buscar alguna forma de justificarse.
—En eso tienes razón Wendy.
— Mejor llegamos a casa tranquila, como todas las cosas que hemos hablado tengamos esto en secreto.
— ¡Así es! — exclamo y sigue conduciendo.
— Por cierto te tengo una pregunta ¿cómo te ha ido con mi hermano? veo que ahora tú eres la que más lo cuida y está atenta de El.
— Si él ha mejorado mucho ,las terapias han permitido que empieza usar muletas tengo entendido que él quiere hacer una fiesta pronto.
— Quiere hacer una fiesta porque se ha sentido mejor, la verdad eso me alegra mucho porque él estaba bastante desanimado.
— Sí recuerda que llego a casa con una depresión por lo de su pierna, pero como has visto que ha mejorado poco a poco y ahora quiere celebrarlo.
— Bueno entonces hay que movernos para que haga su gran fiesta, es lo mejor.
— Sí tratemos de que eso sea una gran party.
Wendy sube el sonido de la música en el carro ya, fuimos disfrutando nuestras canciones favoritas hasta llegar a casa. Hay que organizar mucho, de repente siento que vibra mi celular y cuando lo sacó me ha llegado un mensaje
No puedo creerlo es él... de nuevo.