Noah
La magia sucede en los corazones que están listos para ella.
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—Mamá ¿en verdad es necesario que haya a ese evento esta noche? — Hago mala cara.
—¡Si! Tú padre insistió en que quiere nuestra presencia allá, debemos estar listos en una hora.
Hago un gesto de fastidio y me dirijo a las escaleras para ir a mi habitación.
-—¿Él vendrá por nosotros? —le pregunto a mi madre mientras ella toma una taza de té.
—¡Claro! Viene en una de sus mejores camionetas, por lo visto quiere dar una buen impresión en el evento.
Entro a mi habitación y veo que mi madre ya ha escogido el traje que me pondré hoy.
¿Porque tengo que estar vestido como si fuera a una boda.?
Mejor tomo una ducha, eso quitara mi mal humor...
(...)
— ¡Noah! ¡Noah! — escucho la voz de mi padre abajo.
—¡Ya estoy listo! — bajo corriendo las escaleras.
—Mirate, elegante y guapo como tu padre — me da un palmada en la espalda.
Sonrió — Gracias papá.
—Veamos si consigues una chica linda hoy, escuché que irán las hijas de muchos socios y todas son de buena familia, no te haría mal echar un ojito — guiña su ojo—quien quita y conseguimos otro nuevo negocio con una familia prestigiosa.
Siempre piensa en los beneficios...
Salimos de la casa y nos subimos al auto.
Sus camionetas siempre tiene que ser de último modelo, sino cree que da una mala imagen.
Me alegra pensar distinto a él en este sentido.
Un vehículo no hace a nadie mejor que otros.
Supongo que mi abuela siempre nos brindó los mejores valores a mi hermana y a mi, a pesar de que mi padre nos daba todo, ella nos hizo entender valor de las cosas y de las personas.
Extraño a mi abuela, fue duro para ella tener que venir al funeral de mi hermana, desde entonces no la veo...
En su mente estaría la idea principal que íbamos a estar en su funeral y no que ella estaría en la despedida más dolorosa de nuestra vidas, Amy.
Entramos al evento y por lo visto no ha llegado muchas personas.
—Hola Noah — me da un beso en el cachete - ¡Me alegra mucho que hayas venido!.
Ay no... lo que me faltaba, la malcriada de Megan.
—Hola Megan, con tu permiso, iré a la mesa de postres —digo siendo amable y camino rápidamente.
Espero no volver a toparme con ella en toda la noche.
¡Esto si se ve bueno! — admiro la mesa.
—¡Noah!
Volteo a ver quién me llama.
—Soy yo tonto — levanta la mano.
—¡Ryan! Si viniste —choque de puños.
—Resulta que mis padres fueron invitados y yo no sabía, pero aquí estamos bro, en la casa de una mujer que seguro me odia y a ti te ama aún. — dice burlándose. — Por cierto ¿ ya la viste?
—Si ya la vi y me saludo con mucho cariño, pero creo que a mi padre ella no le importa, porque me recomendó buscar una chica hoy y no la menciono a ella por ningún lado.
— Claro, ningún padre querría a Megan, es un gasto andante, de seguro tu papá solo la ve como una chica que un día dejará a su padre en la calle.
Nos reímos y de repente escuchamos el micrófono.
Parece que ya van a presentar a todos.
—Mi socio, Anthony alcott, un gran comerciante de Grecia y ahora rector principal de la universidad, ha cambiando su estilo de vida en busca expandir sus negocios, por eso mismo, hoy tenemos el honor de su presencia aquí —lo señala y todos comienzan a aplaudir.
Alcott... ¡Adara debe estar aquí!
¿Sería capaz de venir?
Parece el tipo de chica que siempre está con su padre.
Tal vez debe estar por el frente.
Dijiro mis pasos a la parte principal de la fiesta, donde mi padre, el vicerrector y el papá de Adara están.
Creo que si la busco, puede que la encuentre, pero no me haré ilusiones.
Creo que hacia tiempo no estaba un lugar así con tantas personas, aparte de la universidad.
Detallo con la mirada cada mujer.
Su cabello es muy largo y hermoso, dudo que lo confunda con otro.
Ese n***o natural de ella y su piel blanca resaltan donde sea.
Parece que llegó el turno de hablar de mi padre.
También es un honor para mi mencionar a nuestro otro socio estrella, el que ha sido de mucha influencia en la creación de este proyecto, Robb Davis, empresario a mucha escala aquí en California. —todos aplauden eufóricos.
Después de tanta búsqueda, creo que es momento de darme por vencido.
Siento alguien en mi espalda, ¿quién será?
Tropiezo al alguien y no veo su rostro - Disculpa... yo.. —la tomo por los brazos
—Descuida... — levanta su cabeza.
Chocamos miradas casi de inmediato.
—Tú — me ve sorprendida.
— Tú — suelto sus brazos — Lo siento por casi hacerte caer.
—Tranquilo yo solo no quería que me viera... — interrumpe llegando Megan — Pero miren quién vino también — toma mi brazo.
—¿Que te trae por aquí Adara? — pregunta hipócritamente.
— Vine por mi padre, bueno, los dejos solos. —escapa.
Ahora quede con esta niña insoportable.
—Noah yo quería decirte...
—Yo también me voy, muero de hambre y vi que tu padre organizó los mejores aperitivos — la interrumpo y aprovecho de huir.
Definitivamente hoy me toco estar en la boca del lobo, no tengo opción.
Camino hacia la mesa de aperitivos y tomo un plato para poner uno de eso sándwiches pequeños y otras cosas.
Ella esta aquí, creo que ahora la noche será más entretenida.
— ¡Aquí estás! ¿Donde te habías metido? — golpea mi hombro.
—Casi me matas de un susto Ryan — respondo alarmado.
—¿Acaso la bruja de Megan te dejó tan nervioso?— se burla.
—Si ríete, ¿viste que las chicas nuevas están aquí? — le susurró a Ryan al oído.
—¿Donde?
Lo guió con mis ojos — allá — veo hacia el frente.
Entra tantas personas, no creo volver a perderla, brilla como una estrella sola en la oscuridad.
(...)
—¡Llego la hora de bailar y festejar! — exclama el vicerrector por el micrófono.
Creo que es mi momento de huir.
Salgo al balcón y comienzo a ver al mar.
Estas casas a la orilla de la playa son las mejores, hacen que olvides lo malo, así sea por un instante.
La olas se levantan una tras otra con intensidad, chocando en la orilla y desapareciendo para no volver a existir...
Es increíble como algo que se crea con tanta potencia en el agua, se acaba al tocar la arena.
Quizás así seamos las personas, mientras estamos en un ambiente que nos acomoda, olvidamos la arena a nuestra alrededor y cuando toca salir a la orilla, morimos para no volver a ser los mismos...
Volteo y entra alguien corriendo al balcón, me fijo a ver quién es.
Adara...
Entra con su vestido todo sucio, parece ser vino o algún jugo.
Corro hacia ella
—¿Estás bien? — la pregunto preocupado.
Me mira con un rostro que solo refleja odio en sus ojos.
—¡Solo quiero salir de aquí! — sus ojos se ponen llorosos.
Esto debió ser obra de Megan.
—Ven conmigo, conozco una salida.
Me ve un poco dudosa.
—Solo sígueme — la tomo de la mano.
Me acerco a una de las esquina del balcón.
—¿Que haces? —desconfía — ¿esa es tu zona de escape? — mira el balcón.
—No te asustes, no te haré nada peor que lo que le hicieron a tu vestido — digo con sarcasmo.
Levanta la comisura del labio — esta bien. — toma mi mano.
Bajamos por el lado del balcón donde yacen muchas piedras grandes que solo golpean las olas cuando sube el mar.
Caminamos por la piedras con mucho cuidado hasta que logramos pisar la arena.
Se hunden sus tacones en la arena y le cuesta caminan.
—¿Como rayos hiciste para bajar con eso en primer lugar?
—Un arte que solo las mujeres podemos hacer — se lo quita.
Caminamos un poco por la orilla, ella se acerca a donde el agua toca sus pies y sin decir una sola palabra, solo seguimos, uno al lado del otro.
Disfrutando nada más que la compañía, aquella que vale más que mil palabras.
Nos sentamos en la arena.
La vida da muchas vueltas, un día eres tutor y hablas solo de matemáticas, y al otro, estás sentado en la arena viendo el mar de noche.
Junto a una chica, me parece la más linda que es he visto en toda mi vida.
Me pregunto... si la belleza física será todo lo que ella posee, o en su interior habrá algo más.