William le dio una sonrisa fraternal a Sara. Ella lo toma de las manos y luego se sienta muy cerca de él. Se siente tan bonito el cariño y la ternura que él transmite. —¿Cómo te sientes William? —Ahora que te veo, mucho mejor. Aunque en realidad cada vez que respiro siento que estoy a punto de irme —él empieza a toser. —No digas esas cosas, eres un hombre fuerte y no te vas a ir a ningún lado. Aún tienes muchas cosas por ver, tienes muchos motivos. —Puede que tengas razón Sara, no me quiero ir, aún no hasta no ver a mis bisnietos correr, no hasta ver a mis nietos felices. —Yo sé que lo vas a poder lograr, no puedo tardar mucho, debo irme. —No espera Sara, quiero que hablemos con calma. —William, primero que todo quiero pedirte disculpas por haberte mentido. No fue mi intenció

