Me levanté mucho antes de que sonará el despertador, con toda la intención de trabajar desde temprano, pero apenas si pude removerme en la cama. Cada músculo de mi cuerpo me ardí demasiado, así que solo cerré los ojos un momento, pero fue suficiente para que el cansancio me venciera casi una hora y media. Me metí a bañar tan rápido como pude, apenas sentí que me activó un poco salí de ahí para cambiarme a la velocidad del rayo, y no encontraba mis llaves por ningún lado. «¿Dónde carajos las dejé? ¿Y mí cartera?», pensaba mientras daba vueltas por el cuarto, buscaba en el pantalón de un día antes y luego iba a la cocina sin éxito alguno. Fue por eso que me atreví a preguntarle a Regina, aun que estaba dormida y que sabía que se molestaría por despertarla. De pronto ella se levantó camin

