Compartirla Pov Draven La abrazo con fuerza, sintiendo cada sollozo de su cuerpo como una daga que se clava en mi pecho. Mi bruja, la madre de mis cachorros, llora desconsolada. Aunque mi instinto me ordena calmarla con una muestra de poder, esta vez solo puedo suplicar. —Tranquila, mi amor, debes calmarte —le susurro junto a su oído, acariciando su cabello húmedo por el llanto y su vientre—. No le hagas daño a nuestro cachorro. Noto cómo sus manos tiemblan en mi pecho, resistiéndose a mi cercanía. La marca que ahora adorna su cuello es una señal de mi posesión, una garantía de que siempre será mía. Vince, la bestia en mi interior, ruge satisfecho. La he reclamado como mi compañera, como debía ser desde el principio. Pero su sufrimiento apaga cualquier sensación de triunfo. —Lo

