Capítulo cincuenta No sé como he llegado a ser como soy, pero lo único que si sé es que en estos momentos en que los estoy vigilando, él, le ha dejado claro a ella que no siente lo mismo y que la relación que ambos tienen la tiene que terminar. No puedo estar más feliz. Es obvio que siete atracción por mí aunque sea un simple humano y que todo lo está haciendo para empezar a conocerme mejor cuando en una semana exactamente deja de darme clases. Lo sé. Bajo los visores con una sonrisa en el rostro y el frio que hace me eriza la piel, camino hasta mi vistoso auto y me monto, cierro la puerta y tiro la cabeza hacia atrás. —¿Qué día o no, Key? —intento hablarle a mi demonio interior, pero esta no da señales de vida, solo responde a los estímulos cuando me siento atacada —¿Qué fue lo

