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1604 Palabras

Capítulo cincuenta y ocho Lo he dejado si palabras y la verdad es que no sé porque, el sentirlo, tan vulnerable y a la vez tan prendido han hecho que me quiera lanzar contra él y quitarle todo de un tirón. Una corriente de calor pasa de mi espalda y me recorre todo el cuerpo en menos de dos segundos. Su agradable aroma se convierte en el mejor afrodisíaco del mundo y doy un largo suspiro llenando mis fosas nasales antes de poder degustar de forma completa de la persona que tengo en frente. —Tus ojos lo dicen todo, ¿lo sabes no? —su voz ronca hace que apriete las piernas por el mero cosquilleo que está me hace sentir —ese brillo en ellos me dice que estás pensando lo más perverso del mundo aunque puede que para la gente externa te veas lo más tierna posible. Me encojo de hombros —Si l

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