¡Mi deuda!

1410 Palabras

—Y sí, busco la ambición. Pero no la ambición de un apellido o un cheque, sino la ambición de ser la estrella que toda mujer quiere ser. La estrella que brilla porque tuvo que romperse y reconstruirse para existir. Una estrella que no se conforma con el segundo lugar, porque sabe el precio exacto de cada paso. Las madres me miraron como si fuera una criatura exótica. Estaban acostumbradas a contratar talento, pero no a enfrentar la filosofía brutal que sostenía ese talento. Mi ambición, al menos en el escenario, era legítima y cruel. —Mi trabajo es darles las herramientas. Ellas deben encontrar su propio fuego. Y yo les diré la verdad, aunque duela: no todas tienen ese fuego, y no todas lo tendrán. Es una elección que se hace cada mañana en el espejo. La rubia parpadeó, visiblemente inc

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