Sam veía desde un extremo del pasillo a Carolina, la niña de primero, hablar con un montón de gente del tercer año. Mayormente hombres. Ellos parecían hipnotizados con la belleza de la chiquilla y es que, nadie iba a decir lo contrario si decían que era la alumna más hermosa del lugar. Carolina miró a Sam por mera casualidad y sonrió amablemente. Sam le sacó el dedo medio y pudo ver las arrugas de la cara de la rubia hacerse presentes mientras buscaba calmarse ante la respuesta. Carolina se giró bruscamente tratando de ignorar a la otra y entonces Sam dejó salir una risita. —Una chica linda ¿eh? — Dijo Blake poniéndose a su lado. —No me van las mujeres — respondió Sam. —¿Y qué pasa si menciono ese nombre...? ¿Baby J? Sam se coloreó del rostro, poniéndose roja como un tomate. —Eso ter

