NARRA MIRENA HOLZ Mientras avanzo hacia el castillo, todavía me siento nerviosa y hasta algo atontada, por lo que por unos segundos siento como si hubiera perdido el rumbo y no supiera lo que estoy haciendo, así que tengo que sacudir la cabeza para alejar ese beso que no me esperaba, pero que me fascinó, de mi cabeza y concentrarme en lo que tengo que hacer. Bajo la colina en un santiamén y sin ninguna dificultad. Cuando llego a los linderos del castillo, me escondo detrás de un gran árbol y observo alrededor. Tenemos bastante claro que sí, solo están ellos dos en el castillo, ya que llevamos dos días vigilando, para saber a qué voy a enfrentarme, y hasta ahora solamente los hemos visto a ellos dos salir y entrar del castillo. El teléfono desechable que hemos comprado para utilizar espe

