Nos quedamos juntos un rato, con el teléfono en la mano, pero no sucede nada. Nuestros teléfonos siguen sin sonar. —Tal vez se pongan en contacto con mi madre. –le digo a mi chica y ella asiente. Se pone de pie rápidamente y salimos en busca de mamá. La encontramos en el jardín. Sé que está muy preocupada, pero evita estar pensando, por lo que se concentra en sus flores. En últimos años, ha desarrollado una gran afición por el cultivo de las rosas, así que este día es su distractor. —¡Mamá! –le digo, antes de que ingrese a su pequeño invernadero. Ella voltea y nos mira. —¿Pasa algo? ¿Hay noticias? –Nos pregunta y yo le contesto. —Si, se pusieron en contacto con Albert. Quieren una fuerte suma. Probablemente, también a nosotros nos pidan la misma cantidad. ¿No te ha ll

