—Buenas tardes. Aquí estoy. –ella sonríe ligeramente y me invita a sentarme. —Lamento llamarlo con tan poco tiempo, pero el caso se ha complicado. La única manera en que el trámite pudiera ser detenido, era que su esposa estuviera embarazada. Es el único motivo en que el juez detendría el proceso. Me pasa una carpeta, al abrirla, no puedo creer lo que leo. —Esto no puede ser posible. Esa mujer no puede estar embarazada de un hijo mío. O es una equivocación, o una mentira de las que tanto le gustan. –Me siento furioso, que arrojo los papeles en la mesa. En cuanto me doy cuenta de mi arrebato, pido disculpas. —Lo siento. Pero es que esto no puede ser. Dígame qué se trata de una broma. —Lamento tener que decirle que no. Ella realmente está embarazada, y hasta que no nazca

