—¿Estás cansado? –le pregunto y solo mueve su cabeza. Pero es nuestra última noche y no la voy a dejar pasar. A partir de mañana no sé de qué manera vamos a desarrollar esa “no relación”. –¿No haremos nada? –le pregunto de manera directa y sonríe. Yo sabía que fingía enojo. —No estoy tan cansado. –me dice y me taclea en la cama, quedando debajo de él. –Te voy a castigar por coquetear con ese músico de cuarta. Aunque seamos solo amigos, estás conmigo. —sus palabras me suenan amargas. Solo soy su amiga, así que no debo ver a nadie más. Creo que esas palabras me enfriaron. —Pues yo si estoy cansada. Vamos a dormir. –le digo y me voy hacia el lado de mi cama. Esta fue una noche perdida. ¡Qué lástima! ***** Para mi sorpresa, no insistió y poco después de acostarme, me quedé

