—¿Falta mucho? —pregunto, con la impaciencia asomándose en mi voz. —Ya estamos aquí —responde Liam, tomando una de mis manos y dándole un apretón cariñoso. Finalmente, el coche se detiene frente a un lugar, que me imagino es un hotel, pero con la estructura de un pequeño castillo semi escondido en medio del bosque. Salimos del coche, y Liam me toma de la mano, guiándome hacia la entrada. Un educado mesero nos abre la puerta y nos saluda de manera amable. —Buenas noches señores. Sean bienvenidos. –nos guía hacia el interior, donde hay una mesa elegantemente puesta, con velas y flores frescas. —¿Qué es todo esto? —pregunto, sorprendida y emocionada. —Quería hacer algo especial para ti —dice Liam, acercándose y dándome un suave beso en la frente—. Espero que te guste. —¡Me encant

