Me duele lo que mencionó de haberse arrepentido de llevar a mi esposa a casa. Sé que esas palabras van a herirla, sin embargo, no puedo hablar ni defenderla. Me llama la atención que mencionara que había hablado con ella. ¿Por qué no me lo había contado? Pero no es el momento de aclarar nada entre nosotros. —No vuelvas a buscarme. Te desconozco a partir de este momento. No quiero verte más a menos que te des cuenta de tu error. –Cuando mamá termina de decir esas palabras, corre escaleras arriba. Quiero ir tras de ella y decirle que la amo, que me entienda, pero no puedo. En este momento, no soy su hijo. Quedamos cuatro en este lugar. Por un momento pensé que mi padre nos apoyaría, pero acaba de aclararme que no. Está de acuerdo con mi madre. —Busquen ser felices, porque

