CAPÍTULO 9: EL INICIO DEL FIN

1610 Palabras
Al siguiente día, Hyunjin despertó con dolor de cabeza y un sentimiento de vergüenza. Se levantó de la cama y se dirigió a la sala donde encontró a Abigail, durmiendo plácidamente en el sofá. Se quedó de pie en la puerta, mirándola con una mezcla de ternura y confusión. Se preguntó por qué ella causaba tanto impacto en él. ¿Por qué se sentía tan atraído hacia ella? ¿Por qué se había comportado de manera tan irracional la noche anterior? Mientras la observaba, Hyunjin se dio cuenta de que no podía dejar de pensar en ella. Se sentía como si estuviera bajo un hechizo, y no sabía cómo romperlo. Con un suspiro, se prometió a sí mismo no volver a buscarla ni sentirse mal por ella. —No puedo seguir así —murmuró—. Necesito enfocarme en mi carrera y en mi vida. No puedo dejar que mis sentimientos me controlen. Se dio la vuelta, decidido a cumplir su promesa. Pero antes de alejarse, miró por última vez hacia la sala… y sus ojos se encontraron con los de Abigail, quien había despertado y lo observaba con una suave sonrisa. —Buenos días —dijo ella, estirándose—. ¿Cómo te sientes? Hyunjin se detuvo en la puerta, sintiendo cómo su resolución se debilitaba nuevamente. —Estoy bien —respondió al fin, tratando de sonar casual—. Gracias por dejarme quedarme aquí anoche. Abigail sonrió otra vez. —De nada. ¿Quieres desayunar algo? Hyunjin dudó un momento, pero luego asintió. —Sí, gracias. Mientras desayunaban, Abigail comenzó a hablar sobre lo sucedido la noche anterior con una sonrisa divertida. —¿Sabes qué fue lo más gracioso de anoche? —preguntó, mirándolo con picardía—. Tú hablando dormido y diciendo cosas románticas. Me sentí como en una película de romance. Hyunjin se sonrojó y desvió la mirada, incómodo. —Abigail, por favor... no te burles de mí —pidió, intentando sonar serio. Pero ella siguió sonriendo, recordando cada detalle con humor, lo que aumentó la vergüenza de Hyunjin. Finalmente, él decidió ponerle fin a la conversación de forma cruel. —Abigail, no te preocupes por lo que dije anoche. Todo fue un error. Estaba borracho, no sabía lo que decía. No volverá a pasar. Abigail se detuvo en seco, su sonrisa desapareció. —¿Un error? —repitió, con la voz levemente herida. Hyunjin asintió, esforzándose por parecer convincente. —Sí, un error. No significa nada. Olvídalo. Ella lo observó por unos segundos, luego asintió en silencio y siguió comiendo. Hyunjin sintió alivio por haber cerrado el tema, pero también una punzada de culpa. Aun así, no terminó allí. —Abigail, para ser honesto, solo me pareciste interesante porque eres extranjera —dijo, intentando sonar casual—. Eres exótica y diferente, pero en realidad prefiero a las chicas coreanas. Son más... familiares para mí. Abigail alzó una ceja, y su rostro se tornó serio. —Ah, qué halagador —dijo con sarcasmo—. Me siento como un juguete nuevo que puedes usar un rato y luego desechar. Hyunjin rió nerviosamente. —No, no es eso. Es solo que... prefiero a las chicas que comparten mi cultura y tradiciones. Abigail soltó una risa burlona. —Qué romántico. Quieres a alguien que te cocine kimchi y te cante canciones de K-pop al oído. Él trató de defenderse. —No es eso lo que quise decir... Pero Abigail no había terminado. —Bueno, gracias por la explicación, Hyunjin. Me has enseñado algo importante hoy: que eres un idiota con prejuicios culturales. La tensión subió cuando Hyunjin se puso a la defensiva. —¿Por qué te molestas tanto? Fuiste tú quien me rechazó, no yo a ti. ¿Ahora te haces la ofendida? Abigail se rió con incredulidad. —Claro, y ahora me dices que solo te gusté porque soy exótica. Me siento como un trofeo. Algo que puedes mostrar a tus amigos y decir "miren, puedo conquistar a una extranjera". —Es la verdad —dijo Hyunjin, encogiéndose de hombros—. Y no entiendo por qué te afecta tanto. No es como si estuvieras interesada en mí. —¿Sabes qué es ridículo? —dijo Abigail, furiosa—. Que creas que todo gira a tu alrededor. Me molesta que me trates como un experimento, y luego tengas la audacia de decir que no soy lo suficientemente coreana para ti. ¿No puedes manejar la verdad? ¿No puedes admitir que soy mejor que todas las coreanas que has conocido juntas? Hyunjin soltó una risa seca. —No lo eres. Y no entiendo por qué te enfadas tanto por algo que es obvio. Abigail se acercó a él, con voz baja y peligrosa. —Te diré algo, Hyunjin. Soy más que suficiente para cualquiera, sin importar su cultura. Y tú... tú eres quien se queda corto. Eres un idiota con prejuicios y autoestima por los suelos. ¿Crees que eres interesante? No, Hyunjin, eres un cliché. Un idol con sonrisa falsa y ego inflado. —¡Cállate, Abigail! No sabes nada sobre mí —respondió él, herido. —Oh, sí que sé. Eres un niño mimado que nunca ha tenido que luchar por nada. Un producto de la industria, hecho para ser adorado por fans histéricas. Y eres un cobarde que no puede con la verdad. La discusión terminó abruptamente cuando Abigail se dio la vuelta y se marchó, dejando a Hyunjin solo en la cocina, humillado y furioso. De pronto tocaron a la puerta. Abrió abrió y se encontró con Felix y Seungmin. Al ver su expresión, sus sonrisas desaparecieron. —¿Qué pasa? —preguntó Felix, notando la tensión—. ¿Todo bien? —Sí, todo bien —respondió Abigail, tratando de sonar casual—. Solo tuvimos una pequeña discusión. Seungmin notó a Hyunjin sentado en la cocina, con rostro sombrío. —Ah, parece que la discusión fue algo más que pequeña —comentó. Felix se acercó y le dio una palmada a Hyunjin. —Ey, ¿qué pasa, hermano? ¿Todo bien? —Sí, solo fue una discusión tonta con Abigail —murmuró él. —Oh sí, claro. Una discusión tonta —dijo Abigail con sarcasmo. —Ey, ey, vamos a calmarnos —intervino Seungmin—. ¿Por qué no nos cuentan qué pasó? —Sí —añadió Felix, curioso—. ¿Qué fue lo que ocurrió? La tensión era palpable. Abigail suspiró y explicó: —Hyunjin me dijo que solo le interesé porque soy extranjera. Que prefiere a las chicas coreanas. Como si yo fuera un trofeo. —¿Por qué te molesta tanto? Al final, me rechazaste tú —respondió Hyunjin, aún molesto—. No finjas que te importa. —Claro que me importa —dijo Abigail, dolida—. Me molesta que me trates como un objeto. Que pienses que puedes conquistarme solo con tu sonrisa falsa. Felix y Seungmin intercambiaron miradas incómodas. —Ey, no es necesario insultarse —dijo Felix. —No estoy insultando —respondió Abigail—. Solo digo la verdad. Hyunjin es el ejemplo perfecto de cómo no debe ser un hombre. —¡Eso es suficiente! —gritó Hyunjin—. ¡No voy a escuchar más! —Tranquilos, tranquilos —dijo Seungmin, interponiéndose—. Abigail, no hay necesidad de ser tan dura. —No soy dura, digo lo que pienso. Si no puede manejarlo, es su problema. —También tienes que admitir que lo has estado rechazando desde el principio —intervino Felix—. No es justo enfadarte ahora por lo que dijo. —Lo rechacé porque no me interesaba —respondió ella—. Y fue una buena decisión. Hyunjin no vale la pena. —Ya basta —dijo Seungmin—. ¿Por qué no hablamos más tarde, cuando estemos más tranquilos? —Sí, es mejor —asintió Abigail—. De ahora en adelante, solo habrá vínculo laboral entre nosotros. Espero que Hyunjin pueda manejarlo. Hyunjin se levantó y se fue sin decir una palabra, dejando atrás un silencio tenso. —Bueno… eso fue intenso —murmuró Felix. —Sí, un poco. Pero al menos ahora sabemos dónde estamos parados —respondió Abigail. Pasaron las semanas después de aquel altercado, los chicos y Abigail planeaban el viaje a Transilvania para reunirse con los vampiros y por fin conocer el significado del papel que habían encontrado en aquella pelea en el desierto. En una oficina de JYP estaban, Seungmin, Felix, Lee Know, Changbin y Taehyung discutiendo el plan. —Diremos que vamos de vacaciones y grabaremos contenido para las fans —explicó Seungmin—. Así no levantar sospechas. —Y Abigail puede venir con nosotros como accionista mayoritaria —agregó Felix. —Podemos hacer algunos vlogs —sugirió Lee Know—. Mostrarles la ciudad de los vampiros a los fans, claramente sin mencionar lo que es la ciudad si no de una forma entretenida. —¿Y qué hacemos con los demás chicos y sobre todo Hyunjin? —preguntó Taehyung. —Nada —respondió Seungmin—. Pueden seguir siendo ellos mismo. Obviamente no necesitan saber el verdadero propósito del viaje. Mientras tanto, Abigail y Hyunjin seguían interactuando con indiferencia. Solo se hablaban si era estrictamente necesario, y sus conversaciones eran breves y sin emoción. —¿Estás lista para partir? —preguntó Hyunjin sin mirarla a los ojos. —Sí —respondió Abigail. —Salimos esta noche. Asegúrate de estar en el lugar designado a las 10 p.m. Abigail asintió y se marchó sin decir más. Hyunjin la observó por un instante antes de regresar a su tarea.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR