El hecho de que frecuentase algunos caros y elegantes restaurantes de la ciudad, no significaba que tuviese un paladar experto ni nada semejante. A decir verdad, la comida que preparó su jefe resultó ser tallarines con salsa, nada del otro mundo y nada que no hubiese probado-comido antes. Pese a ello, fueron los mejores tallarines con salsa que hubo comido hasta el momento y no solamente porque el atractivo hombre lo hubiese hecho, sino porque ese mismo hombre atractivo los hizo desde cero. Además, el vino fue fantástico y complementaba perfectamente con el plato. La velada había sido agradable y, para cuando terminaron de cenar, se encontró, nuevamente, deseando que este tipo de evento tan íntimo se repitiese en un futuro cercano. Quizás el vino estaba actuando sobre su sistema porque h

