Oscuridad parte 2

1242 Palabras
Estoy furiosa y herida, y la única manera de curarme es hiriendo a otros. Si quiero mantener a salvo a mi hermana y a mi sobrino, debo acabarlos. "Sí", voy a ser tía; mi hermana está embarazada de tres meses y es mi motivación. He ido a visitarla dos veces. Desde hace un mes que estuvimos en aquellos conductos de ventilación y más de una semana que volví a matar por él, no he hecho otra cosa que entrenar para cada golpe que estamos dando. Es la guerra, ¿no? Estar quieta no es una opción. Solo lo necesario para hacerme cada día más fuerte. El helicóptero, según control, me está ayudando a hacer una caída extrema entre los edificios de Ucrania. Siento el viento azotar mi cara, arrastrando mechones de cabello a mi mejilla y adhiriéndose a mi piel. Y entonces salto, deslizándome por la soga hasta tocar el suelo, con mi equipo táctico ajustado. Mis pies impactan contra el concreto; la vibración recorre mi cuerpo con una descarga eléctrica cuando ruedo por el suelo y disparo a mi primer objetivo. Sigo moviéndome veloz hasta la puerta de la terraza, lanzo una granada aturdidora antes de entrar y escucho la explosión. Me adentro encontrándome a los novatos ciegos y desorientados; uno a uno, los desarmo y los dejo colgados o casi inconscientes, hasta llegar a mi objetivo. La oscuridad siempre ha estado a mi favor, y agradezco que sea de noche. . – Natalia puedes dejarnos algo – auya la voz de mi aliado – Los novatos no aprenderán si haces el trabajo tu sola. No respondo, estoy sin aliento por el ejercicio de entrenamiento. El edificio fue comprado con un único objetivo: entrenar rescates, extracción de objetivos o rehenes, adquisición de información e infiltración. He adquirido nuevas tácticas; ahora puedo moverme entre piso y piso cayendo en picado, o subiendo cada tres pisos gracias a una tirolesa que anclo a los barandales y que recupero de nuevo con el apoyo de un seguro. Esta vez salto entre piso y piso, limpiando el camino hasta el objetivo principal. Nada puede detenerme. Necesito la adrenalina en mi sistema; me ayuda a no pensar y a no sentir, a controlar mi ansiedad de aniquilación y a bloquear los pensamientos indeseados. Después, cuando todo se acabe, podré sufrir las consecuencias y continuar con el siguiente plan. En eso se ha convertido mi vida: lucho cada día por ser más fuerte. Jamás alejaré esa imagen de mi cabeza, de cuánto confié en él para entregarle mi cuerpo, y lo único que conseguí fue lamer mis heridas. Ahora solo deseo arrancarle la piel y borrar con un corte a quien tuvo el honor de tocar mi cuerpo, sustituyéndolo por puro terror. Llegará el día en que Elías me levante la restricción e iré tras el maldito Dowson. Cuando el ejercicio acaba, estoy en las duchas mientras el personal prepara el escenario para la siguiente simulación. Aquí, en la sede de entrenamiento, se recrean los peores escenarios de la vida real. El agua golpea mi espalda desnuda mientras mi cuerpo deja de temblar a causa de la adrenalina. Cierro los ojos, aferrándome a los buenos recuerdos. Aquellos que no me permito olvidar: su expresión de miedo, el olor a sangre. – Naty – la voz de Dani suena del otro lado, al estar sola en los baños tengo los vestidores femeninos para mi. – Estoy bien – mi voz suena más brusca de lo que pretendía. Cierro las llaves y me enredó una toalla en mi cuerpo desnudo, al alejarme doblando una esquina me encuentro a Dani recargado en una pared, con las manos a la espalda. – Hola – me saluda con una mirada apenada – Hoy te toca ser el señuelo. – Lose – paso por su lado apartando la mirada y doble de nuevo para entrar a los vestidores, se que Dani no me sigue pero se recorre a otra esquina para esperarme. – Después te invito a tomarnos unas copas. – Sabes que no iré... Tengo que entregar mi informe – digo secando mi cuerpo. – A el no le importara – dice Dani con su voz neutra – De hecho estoy seguro que quiere algo más que tú cuerpo. – Vaya ahora que lo mencionas iré – digo con sarcasmo poniéndome el resto de mi ropa. Dani aparece en mi campo de visión mientras me pongo mi pantalón. – Ya ha pasado un mes. -–¿Y? – Necesitas distraerte, hace tiempo que no sales a bailar. De hecho extraño verte bailar – seco mi cabello por el exceso de humedad. – No tengo ganas de fingir nada o impresionar a nadie. – Ya no te diviertes como lo hacías en New York. – Cuando tenía amigos. V Con la muerte de Nick y Jess, el juzgado y cazar a Will, y ahora esta nueva alianza no tengo tiempo, ademas mañana tengo que ir a ISAP a delegar. – ¿Por eso estas de malas? ... Víctor está molesto dice que al paso que vas lo dejaras sin hombres. – ¿Y por eso estás aquí? – termino de ponerme mis botas. – Aparte. Necesitas un sermón – me pongo mi chaqueta y salgo de los baños con Dani a mi lado. – Si voy al estúpido club me dejaras en paz. – No te lo prometo – dijo sonriendo. – Vale. Quizá vaya. Subo al Mercedes de Víctor y conduzco en silencio mientras las calles de Ucrania se ven invadidas por los atascos viales y peatones. No me complace la idea de ser señuelo, eso significa dejar que me toquen pero necesitamos este objetivo e instalarle el rastreador. Son las 22:00 cuando llega la hora de acción,de una de esas tiendas de ruta anónimas que flanquean la vía E-40, saliendo del óblast de Kiev a un salón de pole-dance. Paradero de traileros y gente del bajo mundo buscado carne facil y joven. Antes de bajar del vehículo con el séquito de escoltas detrás de mí y el equipo de control siguiéndome en silencio en una camioneta de carga. estaciono a varias cuadras, me arreglo mi cabello y me pongo mi peluca rosa, tengo que entrar como una más y bailar en la pista. Amar salomon estará ahí y mi misión es dejarlo inconsciente. Y que se le instale el rastreador. Entró a los vestidores donde veo a uno de los custodios gritarle a una joven de 18 con poca ropa mientras tira de su cabello y tengo que ignorar las ganas de matarlo. Me pongo mi traje de una pieza, mi traje de bailarina, aquí no importa el estado de las chicas así que mi cuerpo marcado por las cicatrices no sorprenderá a nadie, me pongo las lentillas y las zapatillas de tacón 10 cm de alto. – Hola litzy – me saluda una de las chicas, es mi tercera vez que vengo y Amar aun no se fija en mí, solo sera cuestión de tiempo y la ayuda. Salgo al club pasándome entre los hombres que me miran embobados con mi traje de colegiala y medias largas. Las lentillas me hacen parecer drogada y tengo que actuar como los drogadictos, bajar la mirada, pero sobre todo tengo que soportar las manos tocándome el culo al pasar a su lado, pero no los dejó llegar a más, hasta ahora no le he roto la mano a nadie, en dos horas.
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