La sonrisa de los mayores se borró y miré directo a Drake en los ojos.
— Tu papá se acostó con tu madrastra en mi cama y preguntas sobre mi fidelidad? — Los tres se quedaron en silencio mirando hacia direcciones opuestas. — El bebé sí es de tu padre.
La sonrisa de Adrian era demasiado enorme, excesiva hasta para mí y sobre todo viviendo del chico con la sonrisa más sensual del país.
¿Qué había dicho?
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—¿Están listos para conocer a los nuevos gemelos Luthor? —preguntó la animada doctora.
Sí, quería ser madre porque tenía a un buen hombre, buen padre para ayudarme a criarle, lo tenía todo, estabilidad económica, una linda familia y sobre todo un esposo atento y amoroso por lo cual tener un hijo, uno solo, sonaba maravilloso.
¿Justo ahora dos bebés para mí sola? ni siquiera tengo treinta, no soy responsable y el estar embarazada implica no beber o fumar ¿Puedo con todo esto?
Claro, sí, hay que ser positiva, pero en medio de esto está el realismo y yo... buena madre, mamá cariñosa y ordenada, ¿Qué quiere decir el llanto de mis hijos? No era posible. Ni siquiera era justo que ellos nacieran en medio de todo esto.
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Esta vez era más rápido, los latidos eran más fuertes, uno le hacía eco al otro, mis ojos se clavaron en la pantalla que mostraba a dos preciosos bebés completamente dormidos y quietos, dentro de mí, pequeños como ochos en mi interior cuyos corazones latían con fuerza y su cariño llenaba aquel vacío que tenía dentro.
—He perdido varios niños, no sé si ellos...
—Le revisaré y hablaremos de todo lo que le preocupe.
—Salgan —Señalé a los tres Luthor's quienes me veían completamente asombrados, y a los bebés.
Salieron y me dediqué a prestar la mayor atención a la doctora, pregunté todo lo que me perturbaba sobre el embarazo y las cosas que no debía hacer, incluso las apunté y antes de irme fui por mis pastillas prenatales, bastante ácido fólico y nada de drogas legales o ilegales. Necesitaba buenas horas de sueño, alimentos sanos y un ambiente tranquilo.
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Cuando llegué a la casa los tres pequeños tenían una enorme fiesta con confites y gaseosas les regañé y los castigué, los tres fueron a sus debidas habitaciones justo después de cenar.
Fui al despacho a leer los informes de la empresa con Adrian, Patrick , Drake ( quien incluimos en los negocios, porque conocía mucho sobre los frutos en las fincas) y nuestro asesor Edgar quien había trabajado durante mucho tiempo con Adam y su padre, sabía qué hacer, al menos él tenía bastante conocimiento y los niños sabiduría.
Le agradecimos al señor por su tiempo y ayuda, parecía veces un poco disgustado con la decisión de su amigo e incluso se podía decir que frustrado, pero finalmente era la única opción, Luthor Enterprise tenía dos únicos dueños originales y las acciones estaban divididas en un 5% cada hermana lo cual quiere decir que son un 25%, Allan con un 15% y Adam 60%, lo que más me preocupaba en este momento es que hay una cláusula que dice que se debe ser nombrado director por tres y con el apoyo de los miembros activos de Luthor Enterprise de acuerdo, satifaser con el trabajo o ser removido por un accionista que cuente con un 25% no soy santa de la devoción de ninguna y tampoco tengo a Edgar de mi lado, eso complica demasiado la situación para mí.
Al quedar los cuatro solos, los tres hermanos Luthor comenzaron a codearse entre sí, les miré expectativa y finalmente asintieron antes de que Drake Dijera:
—Me disculpo Jane, no quise faltarte al respecto.
—Chicos. —Dije ante los tres mayores. —No quiero decirle a sus hermanos hasta dentro de unas semanas, han estado de muy mal humor, peleando y creo que esa noticia no es la mejor para ninguno de los tres por ahora y puedo perderles todavía así que... —ellos asintieron y me felicitaron de nuevo.
Tomé una larga ducha y me acaricié el vientre mientras me enjabonaba, aquello crecería y todos lo sabrían; yo tendría un hijo de Adam Luthor, mi pequeño Luthor, mi bebé precioso y perfecto, ellos serían la luz de mis ojos y la motivación de mi vida.
Un mes y dos semanas después
Kendra nos llevó el desayuno, tanto los niños como yo le miramos sorprendidos, decidí tomar solo jugo de naranja ella podía haberle hecho algo a los huevos y las tostadas, además la fruta era... bueno... se veía bien pero no quería vomitar.
—¿Jane, solo eso comerás? —Preguntó Kendra mientas se preparaba un emparedado con el huevo y el jamón. Asentí y mentí:
—Estoy enferma.
—¿Te morirás o te irás?—preguntó Karl.
Todos posamos nuestras miradas sobre los niños notablemente incómodos y decepcionados por su cruel elección de palabras, aquello no solo demostraba lo herido que estaba él sino nos recordaba cuanto derecho teníamos de estar molestos.
—Karl, por favor no hagas esto. —Pedí. — Una pelea en el desayuno...Cariño, no es bueno. —Besé su cabeza. — ¿Bien?
—Bien.
—¿Cómo está Adam?—preguntó Kendra.
Ella al igual que las demás fueron citadas por mí para avisarles que Adam se había ido, la más cómoda y menos sorprendida fue Daniell la madre de los gemelos, por otro lado estaba Kendra quien estaba en una especie de negación y una burbuja de incredulidad por lo cual creía que Adam estaba desaparecido en una de las habitaciones de la casa y no fuera de ella en el gran orbe.
La joven preguntaba cosas como si había intentado llamarle, rastrear su tarjeta o pasaporte y sí lo había hecho pero él es más inteligente que eso.
—No hemos hablado. —Dije y ella asintió. —Es fuerte, estará bien. —Sonreí y asentí el desayuno siguió extraño hasta que Kendra le dijo a su hijo que volvería a vivir con ella y me visitaría a mí. Según ella el que su hijo se fuera de mi casa me quitaba un peso de encima, esta mujer es simplemente agotadora.
Intentamos que Zack se convenciera de que era lo mejor para él, y aquello fue un error porque no era mejor para un niño perder el último lazo que le quedaba con su padre, no estar cerca de sus hermanos, de su familia, lo único bueno de que Adam se fuera se basaba en que nos permitía estar juntos a nosotros, conocernos y batallar como él mismo dijo: " En equipo".
No estábamos bien sin la cabeza de esta familia, no teníamos tantos lujos y dinero, muchos clientes potenciales se habían ido, nos habían dado la espalda porque a pocos les gusta negociar con niños "Adrian y Patrick" y mujeres que "sin ofender solo servíamos para el hogar" algunos días sentía que estaba en la edad de piedra, incluso Pedro Pica Piedra tenía más neuronas que los hombres actuales.
Estaba sentada justo en el lugar en el cual Adam se enteró que su esposa tenía cáncer, y que era agresivo. Aquella mujer tenía a su bebé alzado en aquel mismo rincón le daba de mamar y él disfrutaba de su platillo, su esposo pasó y le dio un beso en cada mejilla a su pequeño bebé que estaba quedando dormido, tenía cinco meses y no probaba otra cosa que no fuera agua y la leche de su mamá. El pediatra les había enviado una lista de sugerencias para hacerle comer otros alimentos que necesita y fórmulas alimenticias con más vitaminas, pero no parecía funcionar él incluso había ideado la forma de mamar sin abrir los ojos y sabía sacar el pecho de su mamá "para ser feliz" como su padre decía.
—Nunnunnu. —imitó Adam a su hijo para llamar su atención. —¿Está rica la leche de mamá?
—Seguro... No la suelta. —Se burló molesta por la pregunta de su esposo. —Pásame el trapo.
—Sabes que las vi y esa es la razón de que tengamos a Drake aquí.
—Sí, pero no son pechos sexys, son pechos de mamá.
Adam tomó el paño que su segunda esposa le pedía, le dio otros dos besos en cada mejilla a su bebé y miró a su chica directo a los ojos, ella los rodó sonrojada y él depositó un suave beso sobre el pecho del cual su hijo comía.
—Adam... —Dijo incómoda por la acción de su pareja. —¡Adam, por favor basta!
—Veo un par de pechos cargados de ternura. Eran perfectos la primera vez que los vi, pero desde que mi hijo se queda dormido y tranquilo, se alimenta de ellos y crece gracias a ellos son los más hermosos y perfectos.
—Cuando tu hijo acabe con mis pechos jamás le darán la bienvenida a ningún otro. —Le dio un beso sobre los labios. —Me quiero bañar.
La mujer se bañó con cuidado y la puerta completamente trabada, Adam solía tener ocurrencias de Adolescentes y su apetito s****l se había estancado con aquella parte de su mente, al secarse se dio cuenta de que chorreaba y le dolía más, su pezón tenía una protuberancia inusual, Drake evitaba comer de aquel pecho porque no se llenaba mucho y la leche salía con poco espesor y amarilla.
—¿Estás bien? —preguntó Adam al otro lado de la puerta.
—Me duele un pecho. —dijo cuando salió de la ducha.
—¿Quieres ir al médico?
—Seguro es normal, es una pelota en el pezón.
—Pude ser cáncer, déjame ver.
—¿Desde cuando eres especialista en mamas?
—Si no tuvieses miedo no me molestarías, además me desenvuelvo bien en ciertas áreas.—La mujer bufó, no podía creer que su marido fuese capaz de ser inmaduro incluso en ese momento
La mujer sacó su pecho y se lo acercó a su esposo cuyas manos se sintieron como cuchillos sobre la piel, después de una breve revisión decidieron hacer una cita con el médico, y por esa noche dormirían con los niños ella fue por Drake y Patrick para que durmieran con ellos, Adam cargó a Adrian y lo puso junto a sus hermanos, los niños estaban en la cama con ella y su esposo, se durmió mirando a sus hijos.
La temperatura de la mujer aumentó durante la semana y fue a ver al médico quien le retuvo toda la tarde e inició con su dosis de quimio terapia, un taxi le llevó a la mansión Luthor y ella caminó hacia el jardín en el cual estaban Patrick y su hermano correteando mientras su esposo batallaba con su hijo.
—Hermanito bebé, llegó tu mamá ya no llores. —pidió Patrick.
Adam sonrió relajado al escuchar a su hijo, pero en cuanto comenzó a llorar y le dio la razón con respecto a su conversación nocturna de unos días atrás, Adam se asustó y le rodeó con sus brazos.