Dos días después: 12 de agosto [SELENE] La sonrisa que traigo pintada desde el día de mi cumpleaños no se me quita y por conocimiento de causa, no se me quitará. Esa sonrisa traicionera que debo esconder celosamente cada vez que mi suegra o Sayed se acercan a mí y debo poner mi cara de seriedad para no despertar sospechas. Aún así, creo que ambos saben que algo ha cambiado en mí, pasé de ser un manojo de nervios a una persona completamente segura. Físicamente no sé si lo noten, pero yo sí, mis ojos brillan, mi piel se siente diferente y obviamente, al descubrir sensaciones nuevas, mi cuerpo se ha acostumbrado a ellas y con sólo recordar puedo revivirlas. Los preparativos de la boda amenazan mi felicidad y los días siguen pasando haciendo que cada vuelta que da el reloj parezca una conde

