Año 2098 La humanidad había sucumbido a sus más mórbidos pecados hundiendo el planeta en un montón de hambre, dolor, enfermedades y egoísmo. Anabis nunca ha dejado de sentirse culpable, porque en su mente, era sólo su culpa y quizás no se equivocó nunca. Padre miraba desde lejos el desastre que sus malagradecidos hijos hicieron con su preciado regalo. Él empezó sintiéndose furioso, herido y dolido. Pero ahora él sentía lástima, preocupación y tristeza por esos pobres tontos que no aprendían de sus mismos errores. -Míralos, Padre… ¿No sería mejor, tal vez, acabar con su sufrimiento?- dijo Gabrielle mirándolo sin signo de emoción alguna, eso era lo que extrañaba de Anabis, que ella sentía,ella si demostraba. -No, hijo. Tengo esperanza, yo… Yo creo en ellos- aseguró volviendo la vista y p
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