—Lo lamento — se disculpó él en voz baja. —No hay nada que lamentar — repliqué buscando nuevamente sus labios con los míos. Sin siquiera detenerse, Tyler me cargó con sus brazos llevándome hasta la habitación, me recostó en la cama y nos quedamos de esa manera durante varios minutos. Entonces comencé a extrañarme, no tocaba en ningún lado indebido, no exploraba con sus dedos y una parte de mí esperaba ansiosa que eso sucediera. —Creí que hoy si querías hacerlo — susurré con una sonrisa un tanto burlona al recordar la anterior ocasión. Fuí una tonta en ese entonces pero ahora estaba casi segura de que estábamos en la misma sintonía, sentía que estábamos vibrando de la misma manera. —Lo deseo — susurró él devuelta, tomando mi mano con la suya y plantando pequeños besos en el dorso de la

