Luego de varios días finalmente se iba a lanzar la línea de maquillaje que habíamos hecho Matthew y yo. Tenía días sin verlo, así que iba a aprovechar la ocasión para hablar con él, me había acostumbrado tanto a su presencia que la casa se sentía un poco vacía desde que ya no iba. Me iba a colocar un vestido de color durazno, estaba hecho en terciopelo exceptuando las mangas que estaban fabricadas en transparencias. La compañía contrató a un estilista y a unas maquilladoras para que hicieran por mí lo que yo no podía hacer: arreglar el desastre que era mi rostro. —Eres muy bonita — comentó una de ellas colocándome el lápiz labial. —¡Muchas gracias! — exclamé emocionada por su comentario. El olor de lo que sea que me estaban echando en el pelo me tenía incluso mareada, era un olor fuert

