…Los 2 habían entrado a la casa de la rubia.
Ella le había pedido que prendiera la chimenea, y observaba el fuego a la vez que escuchaba el ruido que emitía al arder la leña, que se consumiría. Por alguna razón le traía paz.
—El silencio me inquieta a veces ¿Sabes?
—¿Porqué?
—Puede llegar a ser como una tortura que nunca acaba… ¡Por eso amo mi trabajo! ¡Estar acompañada por la gente! ¡Porque…— Las lágrimas querían fluir por sus ojos, otra vez— ¡Porque se lo que me espera al salir de allí..!
—¿Amabas mucho a tus padres?
—Con locura. Y, ellos a mí— Apretó su labio con su diente inferior— ¿Tú tienes familia?
—Si. Mi padre falleció de un paro cardiaco cuando yo tenía 15 años. En parte entiendo tu dolor de perder a alguien que amas— Cerró sus ojos— Pero, desconozco como es la sensación de perderlo todo
—Tienes más familia— Él asintió— ¡Que suerte tienes!
—Tengo a mi madre, un hermano mayor, una hermana mayor y un tío
—¡En serio, te envidio! ¡Hay temas que siempre duelen!
—¿Pero, qué pueden ser? — Notó, en su voz que no hablaba sólo de la perdida de sus padres ¿O, acaso era el dolor tan grande que ella sentía que se le desgarraba el alma; y. él no había comprendido que se refería únicamente a eso?
—No… ¡No, me preguntes más! — Le rogó— Por favor
—Lo siento— Se disculpó sinceramente
—¡No le deseo a nadie vivir esto! ¡Vivir de recuerdos! ¡De un pasado, que ya no volverá! ¡De vivir con remordimientos, de los hubiera, y de todo lo que ya no podrán ser! ¡Te preguntas si hay algo que hubieras podido hacer diferente! — Eso la hizo pensar—
—¿Está viviendo le de tus padres?
—Es lo que dices. Pero, no se siente como si lo fuera… Sigue sin ser un hogar
—¿Y, qué es para ti el significado de esa palabra?
—¡La florería, mis amigos, Beth, Lily! — Volteó a verlo— ¡Tú!
—Kate…
—Ale. Sólo dame tiempo ¿Si?
—Claro— Le dijo
—¡Dame tiempo para sanar estas heridas que aun llevo en el corazón! ¡Para que pueda darte todo de mí, y entregarte mi corazón!
—El que quieras. Pero, permíteme estar cerca
—Claro— Miro al piso— Pero, entiendes que por ahora sólo puedo ofrecerte mi amistad ¿Cierto?
—Por ahora está bien— Tomó su mano, y ella se quedó dormida en algún momento. Él la puso en el sillón, y decidió no irse para velar su sueño.
El fuego se fue dispersando poco a poco. Casi se sentía como en una de esas películas navideñas, o una de romance.
No pudo evitarlo, y le robo un beso mientras dormía.
Había una manta en el sofá, y la colocó.
Espero a que fuera de mañana, y en la madrugada la joven abrió los ojos
—¿Sigues, aquí?— Le preguntó somnolienta.
— ¿Quieres, que me quede un poco más?— La pregunta parecía hacerla analizar—
—Bien. Pero, márchate cuando me encuentre dormida
—¿Segura?
—Si— Cerró sus ojos, y volvió a dormir
—Hasta mañana, Kate— Se fijó en que el fuego de la chimenea se dispersara, y se fue a su pequeño apartamento
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—¿Y, qué le dijiste? — Todos en la florería la escuchaban a la hora del almuerzo en una cafetería
—Le dije que no
Todos empezaron a cuestionarla.
—¡Ya! ¡Cállense! —Les pidió— Es sólo que ahora no me siento lista
—¿Por qué no?— Le cuestionó uno de los jóvenes
—Porque debo estar lista, para volver a empezar.
Ale, y ella pudieron seguir como si nada hubiera pasado. Su amistad siguió tranquila.
Seguían conociéndose, conociendo a la gente importante de sus vidas en salidas, y fortaleciendo más su vínculo.
Kate empezó a invitar más personas a su casa, hacían fiestas, hacían salidas en las que el joven italiano iba en algunas ocasiones., y se esforzaba por vivir al máximo. Se sentía viva.
Tratando de liberarse de las heridas de su pasado, que por momentos aun la espantaban. Pero, el olvido pareció volverse su aliado. Llegó de repente, a su vida
Sus lágrimas, tormentos, y dolor parecían más lejanos en estas nuevas vivencias. Y, se permitió sentir nuevas sensaciones, y que la atracción se convirtiera en algo más allá
El cariño de los seres queridos, y el afecto que el moreno le demostraba cada día que sentía por ella la hacía vivir. Y, esforzarse en lo que hacía.
En los estudios también estaba dando todo. Sus calificaciones eran de las mejores.
Alessandro también se esforzaba en la universidad, en ayudar a su familia a la cual era profundamente unido. La distancia no hacía más que estrechar el vínculo que tenía con ellos. Siempre, trataba de mantenerlos al día de todo lo que pasaba en su vida.
El tiempo con su paso era cruel al ser veloz. Pero, había hecho lo suyo con la potencial pareja.
Salían a bailar, y la chica dejaba que él viera su sonrisa sincera. Poco a poco le estaba entregando su corazón. Y, aunque no lo había vuelto a mencionar él estaba ansioso esperando para amarla, apoyarla, y protegerla. El futuro publicista se estaba enamorando más de ella.
Estaban en su mejor momento. Y, se hallaban en donde querían estar.
Vivían y disfrutaban de la alegría de la juventud.
Kate ya no había vuelto a llorar, e incluso rara vez mencionaba la tragedia que ya todos conocían
Los dolores, y cosas con las que cargaba ya no le pesaban.
Tenía secretos que nadie nunca comprendería de ella.
Muchas veces sintió las ganas de volver a al pasado, ahora ya no. Se iba liberando de esas cadenas. Tenía dinero, salud y amor.
Poco a poco se liberaba de muchos sentimientos que antes oprimían su pecho. Desde hacía tiempo sentía el deseo, y las ganas de salir adelante.
Decidió que ya no valía la pena seguir pensando en lo viejo; si ya el presente le había trajo cosas maravillosas.
Tomó un pedazo de papel en el que escribió algo; pero, parecía que no había sido suficiente porque siguió escribiendo en más hojas de papel más y más palabras.
Encendió una vela, y fue quemando cada uno de los pedazos de papel; como si se estuviera deshaciéndose de lo que necesitaba
—Bienvenido lo nuevo— Dijo, antes de que se consumiera el último pedazo de papel
Su celular comenzó a sonar
—Hola— Sonrió— Claro, que si Ale. Nos vemos allá… Si, Adiós.
Al ver las cenizas que quedaron de lo que quemo, consiguió una bolsa y las coloco allí.
La llama de la vela llamo su atención. La sopló, y se fue a una salida con su pretendiente.
Siempre que se encontraba con él se hacía presente la felicidad. Finalmente logro estar acompañada, amada y en paz.
Como había pasado antes, se perdieron en la mirada el uno del otro.
Había algo diferente en la de la chica ¿Amor? ¿Por eso brillaba así? ¿Por él? Alessandro esperaba que sí, a la vez que esos pensamientos pasaban por su mente. Para, que pronto le correspondiera…
Ya nada importaba sólo el presente ¿O, no?
Quizás, hay acciones que no se consumen tan fácilmente como el fuego. Que no desaparecen fácilmente. Ellos 2 aun lo lograban comprender; no habían cruzado esa línea todavía. Parecían irse, casi como que jamás fueron.
Y, mientras ellos seguían disfrutando de la malteada que compartían esa tarde.
Las marcas de sus destinos se forjaban.
Aunque siendo realistas. No todo es lo que aparenta, y mucho menos el exterior. A veces hay que ver el trasfondo de lo escuchamos, vemos y conocemos.
E incluso de las personas por las que se tiene un cariño especial.