38 Mi loquero no me quiso confesar qué era lo que le había dicho su hija. Pero estoy casi segura de que tiene que ver con su salida del closet. Me dijo que era algo muy privado, que tenía que guardar cierta prudencia y que, seguramente, desde que yo era amiga de Laura, ella terminaría contándome de qué se trata. Mucho misterio el que le puso el man a ese asunto. Al salir del consultorio volteé a mirar hacia el escritorio de Laura pero la imbécil no se dignó a mirarme. Inclusive, antes de cerrar la puerta y salir al corredor donde están los ascensores, le dije "chao, Lau" y la tonta ni siquiera se dignó a responderme. Allá ella; pero es que en serio: yo no creo que por el solo hecho de que no estemos de acuerdo en el asunto de salir del closet, no nos podamos hablar. Es que me está trata

