Marcus está observando una Celeste más tranquila, más suelta, ella no deja de mirar cada cuadro con admiración. —Te gustaría llevarte alguno de ellos— Pregunto Marcus, tratando de complacerla de alguna manera o otra. Celeste lo miro y por un momento sintió que podía creer en las palabras de Marcus, luego recordó sus cicatrices y decidió ser la misma de antes. —No, no quiero nada— dijo mientras lo mira y sus ojos tienen un toque de odio. Marcus ya había visto una parte dulce de ella, Celeste es una mujer a la cual le gusta la lectura y el arte, ya tenia por donde conquistarle. —Aun es temprano para ir a comer, podríamos pasar a un restaurante que conozco, y es muy bueno— dijo el tratando de invitarla a otro lugar y que ella aceptará. Celeste estuvo a punto de contestar cuando la voz d

