¡ÉL ESTÁ VIVO!

972 Palabras

Alondra caminó hacia el despacho de su suegro, ella había ido varias veces a llevar a los niños, pero en verdad estaba sumergida en su dolor, que no se detuvo a pensar en el sufrimiento de los padres de Felipe. Tocó la puerta, pero no recibió respuesta, lo volvió a hacer, pero esta vez de manera continua, y enseguida un grito se dejó oír a través de la puerta —¡No me molesten! No podén entender que no quiero ver, ni hablar con nadie, tampoco comer, solo quiero que me dejen en paz, hasta que mi agonía acabe. Haciendo caso omiso a lo que decía, Alondra entró al despacho y enseguida escuchó un grito —¡Sos sorda!—Al girarse y ver a Alondra se quedó en silencio—¿Qué haces aquí? ¿Le pasó algo a mis nietos?—interrogó mientras sostenía una botella en su mano, su aspecto preocupante, estaba ojeros

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