Julia Sentí como si un tren hubiese pasado por encima de mí, abrí mis ojos, Dios, ¿Dónde estoy? Me senté rápidamente sobre la cama, ¿En dónde estoy? pero lo más importante… ¿cómo llegué a este lugar? me observo, necesito comprobar que tenga ropa, no me puede pasar lo mismo que la vez pasada. —¡Tranquila!, está a salvó. —Giré mi cuerpo hacia donde provenía la voz ronca, Dios, ahí estaba él con su mirada fija en su laptop, ¿Pero cómo supo que me desperté, si ni siquiera está mirándome? y no hic ruido alguno, —Señor Rossi —dije mientras trataba saliva, lo mire y definitivamente estaba más sexi que nunca, moví mi cabeza rápidamente —Creo haber escuchado que no le temía a los elevadores, me podría explicar cómo es posible que se haya desmayado por más de tres horas. Me quedé pensando

