Capítulo 10 —No colmes mi paciencia

1461 Palabras
Sophie: —Sophie, por fin te alcanzo —dice Lily tomándome de la mano—. Vamos, llegaremos tarde a ética. —Ella me jala y la sigo sin oponerme. A pesar del malestar y la incomodidad por todas mis emociones encontradas, entre todo ese desorden en mi interior, salía a relucir la tranquilidad, por lo menos no tendría que enfrentar a todos sola. Lily estaba conmigo en la primera clase del día, ética era una de las clases que compartíamos, pero solo por hoy, después tendría que armarme de valor y soportar o ignorar los comentarios. Caminamos rápidamente por los pasillos atestados de estudiantes y los murmullos no se hicieron esperar, unos se burlaban, otros solo me observaban con curiosidad. Como sea, caminé con seguridad y fingí estar bien. Bueno, de todas maneras no me importaba, era mi vida y todo lo que me pasara, era mi asunto, no de ellos. Llegamos rápidamente al salón y fue casi lo mismo. Unos se rieron y escuché ese estupid** video siendo reproducido en un móvil de un estudiante. Lily y yo fuimos a sentarnos en la parte de adelante del salón. Atraje mi cabello hacia mi rostro y traté de ignorarlos. —No les hagas caso Sophie, sabes que son idiotas. —Susurro Lily con una sonrisa tranquilizadora, la cual también acompañé. Solo que el poco buen genio que había ganado, se fue a la basura. —Tan borracha estaba que ni caminar podía —dijo en voz alta la víbora de Gwen. Los que estaban a su alrededor se burlaron. —Que esperabas de seguro, no sabe tomar Vodka como una verdadera mujer ¡Soy Sophie, la niña consentida de papi! —Dijo Briana la novia de Connor haciendo muecas de burla hacia mí. Intenté levantarme, le arrancaría las greñas y no me importaba, si me expulsaban, pero Lily me detiene. —También estoy enojada, pero no vale la pena Sophie, deja que esas víboras envidiosas se ahoguen en su propio veneno. Respiré profundo y asentí quedándome en mi lugar, sí, la verdad no les daría el gusto. De repente la puerta es abierta, la maestra de ética entró, pero no venía sola, Patrick llego a la par de ella. Él recorre su mirada por el salón hasta que me encuentra para luego empezar hablar con la maestra. —Qué raro, sigue aquí. —Le digo en susurro a Lily. Miro a mi alrededor y todo el mundo lo está observando hasta esa víbora de Gwen que ni mantiene a raya sus miradas coquetas. —Se nota que quiere hablar contigo, ve —Me dice mi amiga. Negué, no iba a ir, Patrick seguía hablando con la profesora y no quería que los demás se siguieran burlando de mí. En eso escuché a las arpías hablar. —Sí que está bueno. —Escucho claramente decir a Briana. Gwen sonríe. —Si es muy sexi —dice mirando de arriba abajo a Patrick, mis manos se hicieron puños. —Ni lo pienses ese bombón será mío —dice Briana. Hum, ¡qué tal estas descaradas! No lo lograrían, no si podía impedirlo. —Es mi padrastro, así que alejen sus miradas sucias de él —dije en un gruñido. Tenía que defender lo que era de mi mamá. Briana me observa y se ríe. —Si él quiere que me acerque, lo voy a hacer y eso tú no lo podrás impedir. —Apuéstalo. —La reté y me levanté de mi silla, ahora si la iba a destruir... —¡Señorita Brennan! —Me llama la maestra en voz alta. Oigo a Briana reírse y no me queda de otra que observar a la mujer. —¿Sí? —El señor McCarthy quiere hablar contigo a solas —dijo delante de todos. No quería ir porque entonces sería cierta la burla de Briana, "sobre ser una niña consentida de papi", aunque por supuesto era una completa mentira, porque Patrick y yo nos odiamos, pero como sea, los demás le creían a esa bruja de Briana. Aun a pesar de eso empecé a alejarme de mi puesto, porque sabía que si no iba, Patrick haría una escena aquí delante todos. Caminé hacia Patrick que no dejaba de observarme con disgusto. Negué, ni sé qué le hice ahora, o tal vez es que siempre está amargado. —Que diabl**s quieres —dije en un susurro para que nadie escuchara. A pesar del enojo que veía en él, su voz sonó controlada. —Toma tus cosas, nos vamos. —Pero se supone que tengo clase —dije entre dientes—. No me iré, tengo un proyecto que entregar. La expresión Patrick se suaviza. —Sophie ya hablé con tu maestra y te dará el tiempo para... Lo interrumpí. —No quiero tu ayuda, ¿qué no entiendes? Me estás haciendo, ver como una niña mimada. Entérate abuelo, tengo veintidós años. —Pues esto es tu culpa —dice en voz alta y nos ganamos varias miradas de los estudiantes. Patrick se pasa una mano por su cabello y lo tira en frustración—. Mueve el trasero y agarra tus cosas que nos vamos. Me crucé de brazos, ya era suficiente. Me trataba como a una esclava. —Tú no me das órdenes anciano. Veo a Patrick tensar su mandíbula para luego jalarme del brazo y sacarme del salón. Una vez afuera me acerca a él. —No colmes mi paciencia, mocos**. Intenté soltarme de su agarre. —¡Que te pasa idiota! ¡Suéltame! Él no prestó atención a mis palabras. —La última vez que te digo, mueve tu lindo trasero y ve por tus cosas. Empujé a Patrick sin pensarlo. —¿Acabas de decirle lindo a mi trasero? Estás enfermo —dije fingiendo asco, pero la verdad es que me causo curiosidad. ¿De verdad creía que era linda? Patrick masajea su sien. —Creador, dame un poco de paciencia. —Gruñe molesto y se pasa ambas manos por su rostro para luego observarme y señalarme—. Como quisiera darte tu merecido mocos**. Lo miro de arriba abajo con molestia. —No me iré contigo, además no sé por qué tanto alboroto. —Pues para que lo sepas niña, que demande económicamente a una de tus compañeras por ese estúpid** video y sé que van a saber que fui yo. Así que, ¿quieres que te molesten? Porque estoy seguro de que todas esas miradas que te dieron hoy y esos murmullos, empeorarán. Tú decides. —Termino él con expresión imperturbable. Desvíe mi mirada. Viéndolo así, no quería soportar los insultos de nadie, pero eso no quería decir que obedecería a este anciano decrépito. —Me quedo —dije y empecé a darme la vuelta, pero fui jalada por ese animal nuevamente. Patrick me acerca a él y me toma de los hombros. —¡Escúchame bien, Sophie, aquí se hace lo que yo digo! Tú no mandas y mientras no esté tu madre, yo soy tu tutor, así que obedece. Nos vamos antes de hacer de esto un gran problema. —Su voz todo el tiempo salió en un gruñido. No aparté mi mirada de odio de sus ojos. No me gustaba que me ordenara, él no era mi padre, no era nada para mí, ni siquiera le importaba. —Eres un bastard**, ni sé cómo mamá puede estar casada contigo, ya me tienes harta. —Le grité. Patrick no se veía afectado por mi enojo, en su lugar soltó una carcajada y esto me enojó más. —¡Suéltame! —Le exijo, pero él no lo hace, solo aprieta más su agarre en mis hombros y por último acerca su rostro al mío. Cualquiera que nos viera, pensaría que somos amantes a punto de besarse. —Que te quede claro, Sophie, las reglas las pongo yo, el que manda soy yo. ¿Entendiste? Estaba segura de que mi expresión era una mueca molesta. —Te despreci**, viejo infeliz —Le lancé la ofensa en su cara. Aunque por su cercanía más bien quería decirle otra cosa, sus labios estaban muy cerca a los míos y solo quería..., detuve ese pensamiento y no lo dejé crecer. Patrick niega riéndose y luego me suelta. Él se aleja a una distancia más apropiada. —Si no quieres que te dé unas buenas nalgadas, ve por tus cosas. —Él señala el salón—. Ve que no estoy de humor para aguantar a niñas caprichosas. Lo observé con irritación, pero no me enfoque en su ofensa, en su lugar dije otra cosa que me daba más curiosidad. —No te atreverías a tocarme. —Lo reté. Patrick sonríe de lado y se acerca un paso. —¿Quieres probarlo?
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