Capitulo 21. Me duele hasta el alma. Al amanecer del cuarto día supe que al fin podría descansar. No había ni una sola parte de mi cuerpo que no me doliera. Se que no fue su culpa, sé que lo intentó pero el "calor" fue más fuerte y se apoderó de su cuerpo y de su mente. No negaré que esos tres días estuvieron cargados de placer, pero el agotamiento y las pocas horas de sueño que me permitió tener no me ayudaron demasiado. Desperté en la más completa oscuridad, mire el reloj y puede ver como eran pasadas las diez de la noche. Alan no se encontraba en la cama, me levanté hambrienta camine con paso errático hasta el armario, mi intimidad no estaba pasando por su mejor momento. Una vez conseguí vestirme bajé hasta la cocina y me preparé lo primero que pillé. La verdad es que cogí cos

