Marlene Más tarde, enredados en las sábanas, su mano descansa protectora sobre mi vientre. El simple gesto trae nuevas lágrimas, lágrimas de gratitud, de amor, de esperanza. —Te amo —susurro en la oscuridad—. Lo digo en serio, Andrei. No solo en el calor del momento, sino siempre. Siento a Andrei tensarse ligeramente, y por un instante temo haber dicho demasiado, demasiado pronto. Pero entonces sus brazos se cierran más sobre mí y deposita un beso en mi sien. —Duerme, mi amor —murmura—. Mañana empezamos nuestra nueva vida. Juntos. Mientras me dejo llevar en su abrazo, me doy cuenta de que, a pesar del dolor y la traición de esta noche, me siento extrañamente en paz. El arresto de Viktor marca el fin de una era, pero también el comienzo de algo nuevo, algo honesto, real y nuestro. Po

