MARLENE Esta vez, cuando nuestros labios se encuentran, es diferente. Aún hay pasión, aún ese calor innegable entre nosotros, pero también hay ternura. Andrei me besa como si fuera algo precioso, algo para saborear. Sus manos recorren mi cuerpo con reverencia, dejando rastros de fuego a su paso. Jugueteo con los botones de su camisa, desesperada por sentir su piel contra la mía. Andrei se ríe suavemente, el sonido vibrando contra mis labios. Se aparta lo suficiente para ayudarme, quitándose la prenda y revelando un torso de puro músculo y tatuajes intrincados. Mis dedos recorren los patrones entintados, maravillándome de las historias que cuentan. La respiración de Andrei se acelera mientras lo exploro, sus músculos tensándose bajo mi toque. Cuando alcanzo un punto particularmente sensi

