Sam abrió sus ojos lentamente con restos de su placentero descanso desvaneciéndose poco a poco, viendo hacia el lindo techo de la habitación de William, el cual se encontraba muy cómodo abrazado a su cuerpo, el chico suspiró volteándose para ver al pelinegro, y aunque admitió que era extraño lo que pretendía hacer, comenzó a oler su cabello, su aroma era delicioso al punto que Sam no pudo evitar sonreír, deleitándose, pensando que estaba en una especie de sueño viendo de reojos al escritor completamente rendido sobre él - Como desearía quedarme con él por mucho tiempo - Pensó Sam intentándolo abrazar cerrando sus ojos, pero luego recordó algo muy importante que había olvidado prácticamente toda la noche: Tadzio ¿Dónde estaría su amigo? ¿Estaría preocupado por él? además su padre también de

