Pilar Las sombras me rodeaban, engulléndome en una negrura sofocante que hacía imposible distinguir lo que pasaba a mi alrededor. Todo en ese lugar olía a humedad, mugre y algo que no quería averiguar, porque en mi cabeza todo gritaba peligro. Estaba en el medio de la nada, lo sabía, porque me dejaron ver por donde íbamos, lo que me hizo replantear la importancia de mi vida para ellos. Estaba muerta. — ¿Qué van a hacer conmigo? Los ojos de los hombres dieron con mi rostro, uno de ellos relamió sus labios mientras me observaba el cuerpo entero haciéndome estremecer. No estaba muy vestida, solo lo suficiente como para no tener acceso a mi entrepierna, porque mis pechos eran casi inexistentes. — Se me ocurren muchas cosas —dio un paso en mi dirección y me removí. El frío se me me

