Capítulo treinta y tres: Solo tienes que decir que pare.

2133 Palabras

Pilar Sus labios estaban sobre los míos, sus manos en mis muslos pasando desde la parte de atrás de mi rodilla hasta mis glúteos, al menos una, porque la otra subió por mi espalda directo a mi piel para subir la remera. — Jos —negó. — No me digas así —sus dientes tiraron de mi labio. — Por favor, dame un minuto. Quería golpearme por eso, porque tenía mi sistema en un estado de combustión, pero no podía seguir con esto, no cuando no tenía idea de lo que pasaba entre nosotros. No cuando nada me aseguraba de que no fuese a cambiar en un abrir y cerrar de ojos. — Lo siento. Se aparto un poco de mí dispuesto a bajarme. Mis ojos lo analizaron en silencio, intentando entender porque ahora se volvía tan frío, pero no dije nada. — En verdad lo lamento, no debí —arrugue la nariz.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR