Estas últimas semanas han sido una tortura. Admitir que Arya me dejó porque no me acepta, o por alguna mierda que no logro entender, me está carcomiendo la mente. Anoche la enfrenté, pero tenía tanto veneno acumulado y tanta necesidad de herirla como ella me hirió a mí, que no podía callarme. La amo. Maldita sea, la amo con una obsesión que debería asustarme. Ella es mi última ancla a la cordura. Mi última oportunidad para no convertirme en el monstruo que todos temen. Sin ella, solo quedo yo... y créeme, nadie quiere enfrentarme cuando no tengo motivos para contenerme. Tenso la mandíbula al recordar sus lágrimas. Odio cuando las mujeres lloran. Me recuerda a mi madre, llorando en la oscuridad por Natasha. Lloraba por mi hermana... y yo, siendo un niño, ya sabía que su dolor era culpa m

